El fenómeno de las skills legales o “Ya sé kung fu”
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Hay una escena de The Matrix que cualquiera que haya visto la película recuerda: Neo se sienta en una silla, le conectan un cable a la nuca y, en cuestión de segundos, abre los ojos y dice: "Ya sé kung fu (I know kung fu)". Sin años de entrenamiento. Sin repeticiones. Sin errores. Una descarga directa de conocimiento al cerebro, lista para ser aplicada.
Cuando Anthropic anunció las skills/habilidades de Claude, y empecé a leer sobre ellas y sus opciones, fue quizá una de las primeras imágenes que me vino a la cabeza. No porque estemos ya viviendo en una simulación (en teoría 👀), sino porque la lógica de fondo es sorprendentemente parecida: empaquetar conocimiento experto y transferirlo a una inteligencia (artificial, en este caso) para que lo aplique de forma inmediata, consistente y repetible.
Vamos a verlo.
Qué es una skill y de dónde salen
Una skill/habilidad es, en esencia, una carpeta con instrucciones estructuradas que enseñan a una IA a realizar una tarea específica siguiendo un flujo de trabajo concreto. No es un prompt suelto que se escribe cada vez (eso sería como explicarle la receta a alguien de memoria cada mañana). Tampoco es un GPT personalizado (que vendría a ser más como pegar esa receta en la puerta de la nevera). Una skill es algo más ambicioso: un módulo de conocimiento reutilizable que incluye instrucciones, reglas, ejemplos, plantillas e incluso código ejecutable, y que la IA carga automáticamente cuando detecta que es relevante para la tarea.
Sobre los prompts y sus formas (incluida la skill) ya hablé en el siguiente post.
El concepto nació con Anthropic y Claude a finales de 2025, como parte de su apuesta por convertir a Claude en una plataforma de agentes especializados. La idea es muy interesante: en lugar de repetir contexto en cada conversación (usa esta letra, formato, etc), se empaqueta la experiencia una vez y Claude la activa solo cuando la necesita y sin necesidad de invocarla cada vez. Según la propia Anthropic, las skills son componibles (se pueden combinar varias a la vez), portables (funcionan igual en Claude.ai, Claude Code, CoWork y la API) y eficientes (solo cargan lo necesario en cada momento).

No es un tema exclusivo de Claude: OpenAI ya está replicando el modelo y la semana ya me apareció temporalmente la pestaña para ello. El hecho de que OpenAI adopte una arquitectura tan similar a la de Anthropic confirma que no estamos ante una funcionalidad menor, sino ante un potencial cambio de paradigma en la forma de interactuar con modelos de lenguaje.
Para quien quiera profundizar, Anthropic ofrece una guía completa de creación de skills, un documento de buenas prácticas e incluye hasta una skill llamada skill-creator que dentro del propio Claude guía paso a paso en el proceso.
Vamos, que no hace falta ser programador para crear nuestras habilidades 👀.
Volvamos a Matrix: ¿descarga de conocimiento legal?
Ahora bien, si Neo podía aprender kung fu en segundos, ¿puede un abogado transferir su forma de trabajar a una IA en minutos? La respuesta, con varios matices, es que sí.
Pongo un ejemplo propio de una skill mía llamada “contrato-legal-es”.
Como tantos otros abogados, llevo años redactando contratos y ya tengo una estructura muy concreta (cosas del TOC 😋): encabezamiento con título centrado y fecha a la izquierda, bloque de REUNIDOS con identificación completa de las partes, EXPONEN con numeración romana, frase puente obligatoria, y CLÁUSULAS con numeración arábiga y subcláusulas desde la primera línea de cada cláusula (1.1.- o 1.1.1.-). Siempre Arial 11pt, siempre alineación a la izquierda, siempre con ciertas cláusulas mínimas (objeto, duración, confidencialidad, protección de datos, jurisdicción).
Cada vez que pedía un contrato a Claude, o tenía que repetir parte de eso o en el proceso de revisión ir haciendo esos ajustes.
Así que creé la skill contrato-legal-es.

Un archivo SKILL.md que describe con precisión: cuándo debe activarse (al detectar palabras como "contrato", "NDA" o "cesión de derechos", entre otras), qué estructura debe seguir (la secuencia exacta de bloques), qué reglas de formato aplicar (tipografía, espaciado, numeración), qué contenido mínimo incluir (cláusulas obligatorias, fórmula de cierre) y cómo generar el resultado final (un .docx profesional en A4 con márgenes de 2,54 cm).
Incluso he añadido un archivo de referencia adicional con las reglas detalladas de formato de cada bloque.
El resultado: cada vez que pido un contrato, Claude ya "sabe kung fu". No necesito explicarle nada. Activa la habilidad, sigue el flujo y genera un documento con la estructura exacta que yo habría aplicado manualmente. Por tanto, mi conocimiento procedimental (el cómo hago las cosas) está codificado y es reproducible.
Todo lo anterior creado desde el propio Claude, que una vez generada la habilidad, te permite incorporarla a tu lista de habilidades activas.

Por qué esto podría importar para el sector legal
La relevancia de las skills para un profesional del Derecho opera en varios planos simultáneos:
Automatización con criterio propio: No se trata de que la IA "invente" un formato. Se trata de que aplique tu formato, tu estructura, tus reglas. La skill es la traducción de tu criterio profesional a instrucciones que la máquina puede ejecutar fielmente.
Memoria profesional institucionalizada: Todo despacho tiene un "Así es como hacemos las cosas aquí" que vive en la cabeza de los socios o en documentos dispersos. De modo que muchas veces se pierde tan pronto alguien marcha. Las skills permiten codificar ese conocimiento tácito y hacerlo accesible de forma consistente y perdurable.
Transferencia de conocimiento: Aquí está quizá uno de los aspectos más transformadores. Una skill puede compartirse con un compañero del equipo, con un colaborador externo o incluso con un cliente. Si mi skill de contratos encapsula mi forma de trabajar, transferirla es transferir parte de mi expertise operativa (para bien y para mal). Neo no aprendió kung fu solo: alguien tuvo que diseñar ese programa que descarga (y ojo, podría haber sido un mal kung fu o una mala skill).
Sistematización procesal: Más allá de documentos, pueden crearse skills para flujos procesales completos: cálculo de plazos, verificación de requisitos formales, preparación de escritos según jurisdicción y un largo etcétera. La habilidad convierte el conocimiento jurídico en un protocolo ejecutable.
La otra cara: riesgos que conviene no ignorar
Pero no todo es Matrix. O mejor dicho: recordemos que Matrix también tenía sus pegas.
El primer riesgo es la deuda cognitiva. Si delego sistemáticamente en la IA tareas que antes realizaba yo, ¿pierdo la capacidad de hacerlas sin ella? El abogado junior que nunca redactó un contrato desde cero porque la skill lo hace por él, ¿entiende realmente lo que entrega? Es el equivalente a tener el GPS siempre encendido: llegas, pero quizá no sabes del todo bien por dónde has pasado.
El segundo es la cesión de conocimiento. Compartir una skill es compartir tu forma de trabajar. Si la transfieres a un tercero (un cliente, un colaborador, una organización), estás externalizando un activo intangible que, hasta ahora, residía exclusivamente en tu experiencia o la de la organización. No digo que sea malo en sí, pero es conveniente que lo hagamos de forma consciente y quizá incluso regularlo contractualmente (necesitar un contrato para proteger la skill que genera contratos sería muy Matrix 😅).
El tercero es el de la dependencia del proveedor. Hoy tu skill funciona en Claude. ¿Funcionará mañana en ChatGPT? La iniciativa de Agent Skills como estándar abierto y proyectos como agentskills.io apuntan hacia la portabilidad, pero aún estamos lejos de una interoperabilidad real.
Por no hablar de que usar la IA con entrenamiento activado implica una cesión de la skill a la IA. De hecho, quizá incluso desactivando el entrenamiento podamos tener problemas si algún día empezamos a usar la IA con docenas de habilidades y la empresa de IA de turno nos sube el coste de usarlas ya que detecta nuestra dependencia de ellas 😅
Reflexión final
La escena de Neo es fascinante porque condensa en unos segundos lo que en la vida real lleva años (o la idea de las famosas 10 mil horas para aprender algo debidamente).
Las skills no son tan inmediatas (requieren diseño, prueba y refinamiento), pero comparten con aquella escena algo esencial: la idea de que el conocimiento experto puede empaquetarse, transferirse y aplicarse de forma estructurada por otra inteligencia.
Para los que trabajamos en el sector legal, esto no es futuro: es presente. Por tanto, la pregunta ya no es si usaremos las habilidades, sino cómo las diseñaremos, a quién se las cederemos y qué parte de nuestro criterio profesional estamos dispuestos a codificar.
Y sí, probablemente necesitemos un contrato para eso. Por suerte, tengo una skill que me lo formateará 😛
Jorge Morell Ramos
Dicho esto, ahí va la actualidad del 16 al 22 de febrero de 2026 en IA y Derecho (publicaré todas las semanas pendientes, las tengo recopiladas).
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